BODEGA &
VIÑEDOS
La altitud es sello de identidad de la mayoría de nuestras parcelas; nos encontramos entre los 820 y 1005 metros sobre el nivel del mar, lo que nos ofrece una aireación natural, frenando los ataques por hongos y reduciendo considerablemente sus tratamientos.
También, y debido a esta altitud, nuestro viñedo se ve beneficiado por una marcada oscilación térmica entre el día y la noche, lo que favorece una maduración más lenta y controlada de la uva. Este proceso contribuye a vinos con una mayor acidez, mayor complejidad aromática y una carga fenólica significativa, características que dan lugar a vinos intensos, elegantes y llenos de personalidad.
NUESTRO VIÑEDO ES REFLEJO
DEL TERRITORIO Y LA TRADICIÓN.
En Bodegas Raíz de Guzmán, cultivamos nuestros viñedos con un enfoque natural y respetuoso con el entorno. Contamos con un ecosistema privilegiado para un cultivo sostenible que nos permite obtener uvas de excepcional calidad, sin depender de productos químicos ni herbicidas, y preservando la pureza de nuestra tierra.
Los vinos de altura son vinos frescos, de menor grado alcohólico, buena acidez y gran calidad aromática.

Cada viñedo que trabajamos es un reflejo de la tradición y el esfuerzo por mantener viva la esencia de esta tierra, asegurando que cada botella cuente una historia de personas y paisajes.
La naturaleza y el paso del tiempo han generado un suelo de excepcionales características sobre el que arraigan unas cepas concebidas para ofrecer el mejor fruto. A partir de los 900 metros de altitud, las arcillas se mezclan con abundante grava, creando un terroir único que imprime a nuestros vinos la autenticidad y el carácter del paisaje de la Ribera del Duero.


En Bodegas Raíz de Guzmán gestionamos unas 30 hectáreas, se trata de parcelas seleccionadas en localidades como Roa, Pardilla, Moradillo y Peñaranda de Duero donde la altitud y la riqueza de los suelos crean vinos de gran personalidad.
Contamos con la confianza de grandes viticultores, con ellos se ha generado una sinergia y una relación personal muy estrecha a lo largo de los años, son nuestros viticultores, pero también son parte de la familia de Bodegas Raíz. Se les respeta y se les admira, sin ellos y sus uvas no sería lo mismo.
“No hay nada mejor que terminar una jornada de muestreo en una de sus bodegas subterráneas, rebanando pan, cortando chorizo y empinando el porrón”

“Somos una pequeña bodega, trabajamos duro y nos involucramos, nos gusta nuestro producto y creemos en él.”
“Somos inconformistas, en el sentido más positivo de la palabra, y esa es la clave del éxito. En Raíz siempre aspiramos a más”
Cayetana Santos
Propietaria de Bodegas Raíz de Guzmán
y Quesos Páramo de Guzmán.

Vendimia Manual:
La exigencia de la calidad en cada racimo.
En Bodegas Raíz, cada vendimia es un proceso cuidadosamente controlado, realizado con el máximo respeto por la uva y el entorno. La cosecha siempre se realiza durante el día, en las mejores condiciones de temperatura y luz, lo que permite que la fruta se recoja en su punto óptimo de maduración.
Para garantizar la integridad de cada racimo, la recolección se hace de manera manual, utilizando cajas de 15 kg. Este método tradicional no solo permite seleccionar uva por uva con el máximo cuidado, sino que también asegura que la fruta no sufra daños o presión durante el transporte. Las cajas se trasladan rápidamente a la bodega, donde el proceso de Doble Selección comienza inmediatamente para evitar cualquier riesgo de oxidación que pueda afectar la frescura y calidad del mosto.
El Arte de la Elaboración: Lo del Terroir está muy bien, pero una buena elaboración es imprescindible.

Y llega la uva a la bodega, y el vino se hace solo…
Ojalá fuera así, ¡¡pero no lo es!!
La uva llega y hay que ver que no se caliente y así evitar oxidaciones y pérdidas aromáticas. Para ello realizamos una maceración en frío, el día de antes de recibir la uva los depósitos se enfrían a unos 10 grados para cuando esta entre no arranque a fermentar y podamos estabilizar aromas primarios, los aromas a fruta que tanto nos gustan.
Una vez que tiene lugar la fermentación alcohólica, se deberán controlar parámetros como: Densidad, temperatura, cinética de fermentación...
Y si hay algo raro... Actuar
Terminadas las fermentaciones, el vino pasará a ser embotellado como vino joven o pasará a la fase de crianza, donde su labor es seguir evolucionando respetando el origen de donde nació.

La crianza de los vinos se realiza en barricas bordelesas (225 lit.) y borgoñas (228 lit.), el tiempo de permanencia en barrica está entre los 9 meses para nuestro Roble hasta los 36 para Raíz de Cayetana.
También trabajamos con barricas de 500 litros, que bien utilizamos para vinificación integral como es el caso de Raíz de Cayetana o como afinamiento final para algunas partidas.









